Pollo Kung Pao

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Aunque os parezca increíble, el motivo principal del abandono de este blog durante todo este tiempo no ha sido la vagancia. Ahí está la vagancia, claro, eso es impepinable, para esto y para cualquier otra cosa que tenga que ver conmigo, pero no ha sido la reina del cotarro como podríais haber esperado. La cuestión es que no tengo un repertorio de recetas que merezca la pena compartir tan amplio como para estar actualizando esto y, durante mucho tiempo, me he dedicado a repetir los platos que ya sabía, a comer tuppers de mi madre (gracias, mamá, eres la mejor) y a vivir de la comodidad de coger recetas de blogs ajenos.

Últimamente, sin embargo, he añadido nuevos platos a mi menú y, como ya hay por ahí gente que me está pidiendo las recetas, he pensado que puedo actualizar esto con unas cuantas más. Luego el blog volverá a dormir cual oso hibernando hasta que el repertorio se amplíe de nuevo.

El pollo Kung Pao lo descubrí en junio y, desde entonces, lo hemos hecho en casa ya unas cuantas veces. A mí el pollo me cansa enseguida, no lo aguanto a la plancha y tengo que comerlo de formas diferentes. En concreto, esta receta es de Jamie Oliver y he de decir que la hago al pie de la letra.

¿Alguna vez os habéis parado a pensar en el asunto de las recetas al pie de la letra? ¿No? Ya era hora de que algún valiente denunciara esta situación: hay personas que ven una connotación moral en seguir una receta al pie de la letra. Todos tenemos ese amigo que dice siempre: “Yo nunca sigo la receta”. No nos molesta que no siga la receta, muchas veces nosotros tampoco lo hacemos. ¿Qué nos molesta? El tonito con el que lo dice. Ese tono que algunos emplean para decir: “No sé nada de matemáticas”.Ese tono está diciendo algo muy claro y es que los que no siguen las recetas son mejores, más creativos y su espíritu es más libre. Y que los que no saben matemáticas son más sensibles y humanos que los que sí las saben.

Bueno, como ya sabéis, yo domino bastante las matemáticas. Además, a veces sigo las recetas al pie de la letra. Y hasta aquí mi alegato.

Ingredientes

Para 4 personas.

700g de contramuslos de pollo deshuesados

4 dientes de ajo

2 cebolletas

Un trozo de jengibre del tamaño de un pulgar o más, si te gusta mucho. 

4 guindillas (o más si te gusta lo picante, o menos si no te gusta)

2 cucharadas de salsa de soja

1/2 de cucharada de vingre de arroz

1 cucharada de miel

2 cucharadas de maizena.

Para la ensalada de acompañamiento

2 pepinos

2 zanahorias

2 cucharada de salsa de soja

1 cucharada de vinagre de arroz

Proceso

Y si el pollo se acompaña con una ensalada de pepino y zanahoria, ¿por qué en la foto hay un cuenco de gazpacho? Vale, vale, me habéis pillado. Justo hoy, el día elegido para hacer la foto, había hecho gazpacho y hemos preferido este acompañamiento. Pero la ensalada que aconseja nuestro amigo Jamie Oliver es estupenda, ya lo veréis.

Id preparando lo primero la ensalada, que está más rica si la dejas marinando un rato en la nevera mientras se hace el pollo. Para eso, coged los pepinos y las zanahorias y los cortáis en láminas finas, lo mejor es usar el pela patatas. Comprad un pela patatas, para pelar patatas no hace mucha falta, la verdad, pero para hacer láminas con verduras y sacar lascas de parmesano es lo mejor.

Una vez que tengáis las láminas, mezcláis las dos cucharada de salsa de soja y la de vinagre de arroz con las verduras y metéis la ensalada en la nevera. Ahora, a por el pollo.

Cortáis el pollo en dados tamaño bocado y los espolvoreáis con una de las dos cucharadas de maizena. Luego, los freís en una sartén con aceite suficiente para freír, como un centímetro o por ahí. Mi vitrocerámica llega hasta el nueve y yo para esto la pongo primero al ocho y luego al siete, por si os sirve. Jamie Oliver dice “fuego medio”. He descubierto que fuego medio no quiere decir 4.5 sobre 9. A vosotros os parecerá esto normal, pero a mí me lía.

Mientras se va friendo, aprovechad para picar el ajo, el jengibre y las cebolletas. Cuando esté  el pollo dorado y bonito sacáis el pollo de la sartén y lo ponéis en un plato que tenga papel absorbente.  Además, quitáis todo el aceite de la sartén excepto un par de cucharadas más o menos.

En ese aceite se echan los ajos y el jengibre, que empezará a oler maravillosamente en un momento. Cuando huela a jengibre y el ajo esté doradito, echáis  las cebolletas y las dejáis hasta que se pongan transparentes. Mientras, mezcláis en un bol la otra cucharada de maizena, dos cucharadas de agua las dos cucharadas de salsa de soja, la miel y media cucharada de vinagre de arroz.

Cuando las cebolletas estén transparentes, echáis el pollo, mezcláis un poco y vertéis el contenido del bol. Removéis el pollo hasta que tenga consistencia algo pegajosa y ya está listo.

Servidlo en un plato llano, por favor. Y con palillos mola más. Ah, lo más complicado es acordarse de sacar la ensalada de la nevera para acompañarlo.

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3 Respuestas a “Pollo Kung Pao

  1. Suena bien! Los ingredientes se parecen bastante al stir-fry chicken al que me he aficionado. También, hay un momento en que se fríen ajo y jengibre (según mi libro de Christian Slater), aunque se echa primero el ajo y luego el jengibre, que sofríe muy poco tiempo. Ay, yo tendría un libro de recetas de Jamie Oliver si no fuera porque en la portada siempre sale Jamie Oliver!

    • Pobre Jamie XDDD. Digo yo que libro de tu stir fry será de Nigel Slater y no de Christian. Yo hice el otro día un stir fry chicken que llevaba champiñones y judías verdes de Nigel Slater.

  2. XD. Christian Slater es un actor creo. El autor de mi libro es Nigel Slater.

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